viernes 6 de mayo de 2011

“Es necesario que él crezca, pero que yo mengue”

Juan 3.30

Juan el bautista era un ser fenomenal y maravilloso además de particular. En los relatos de la infancia de Jesús el evangelista Lucas nos narra que Juan Bautista fue hijo del sacerdote Zacarías y de Elisabet (Lc. 1:5) y que su nacimiento (1:13s.) e importante misión (1:16-18) fueron anunciados por un ángel. Juan 1:15-18 dice: “No beberá vino ni bebida embriagante y estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre”. En su circuncisión recibió el nombre de Juan y su padre lo enalteció como precursor del Mesías (1:67-79).
Algunas anotaciones acerca de Juan Bautista. Malaquías 3. 1; 4:5-6; Juan 1.19-23; 5. 35; Isaías 40.3-5;

“Menguar” es disminuir, aminorar o llegar a ser más y más pequeño.
Tenemos que engrandecer a Cristo primero, para que mengüemos después. O sea, no menguamos primero para que Cristo crezca después.

I.Jesús debe crecer en nosotros en:
Humildad. Mateo 11.29; Fil 2.5-8 La manera de desarrollar la humildad en nuestras vidas no es procurar ser humildes (o sea, no es procurar menguar). La manera de desarrollar la verdadera humildad es engrandecer a Cristo. La humildad será, entonces, el resultado natural de darle a Cristo prioridad y autoridad en todo.
Amor por las almas Juan 15.13; Mateo 23:37; Lucas 19:10
Fe 2 Corintios 12. 7-10
II.Nosotros debemos menguar en:
Confianza personal. Filipenses 3. 7, 8
Sueños y pasiones 1 Juan 2.17
Egoísmo 1 Tim 6.9
Metas materiales Eclesiastés 5.10

No escojamos en camino equivocado en la lucha por ir al cielo. A veces caminamos el sendero más difícil. Tan sencillo es darle la prioridad a Cristo permitiendo que el crezca en nosotros y así podremos tener la manera de menguar nosotros.