Conocer la Iglesia de la Biblia nos garantiza alejar cualquier duda que genere las diferentes divisiones del cristianismo con su refranes y prácticas. Conocerla nos ayuda a hablar de ella con claridad y rectitud. Amarla nos lleva a cuidarla y respetarla. Ser parte de ella nos asegura la salvación, Hechos 2.47.
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