martes 19 de agosto de 2008

El Reto del Servicio

Jesús los llamó y les dijo: Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; Así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:25-28).

El ejemplo de servicio del Señor Jesús nos ha sido presentado en las Escrituras al fin práctico de poder hacernos sus imitadores. Sin duda todos los seres humanos experimentamos una cierta necesidad emocional de reconocimiento por nuestra labor; sin embargo, al servir a nuestro Dios, dicha necesidad emotiva no debería ser la motivación que nos mueva a hacer cuanto realizamos en función de su gloria.

Acerca del reconocimiento a nuestra labor de servicio en el reino, el gran apóstol Pablo expresó: Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor (Colosenses 3:23,24).

Así, el amor al Señor y a sus hijos, nuestros hermanos, es lo que da valor a todo cuanto hacemos a su servicio, en ausencia del amor todo cuanto hacemos carece de valor (I de Corintios 13:1-3).

El Señor se ha procurado para sí mismo un pueblo celoso de buenas obras (Efesios 2:8-10), naturalmente entendemos dichas obras como de obediencia a su revelada voluntad, Jesús durante el desarrollo de su ministerio nos mostró la actitud que debemos asumir frente a todos los demás: No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás (Filipenses 2:3,4).

De esta manera debemos entender que el Señor desea desarrollar en nosotros una visión continúa de servicio, no solo a él sino además a sus hijos, por gracia de Dios hemos sido añadidos a su reino, la iglesia, para crecer y madurar en el servicio; de hecho, nuestra vida en el tiempo y en el plano físico presente comprende nuestra preparación para un ámbito superior y eterno de servicio en nuestra futura morada celestial (Apocalipsis 4:8-11).

¡Has aceptado tú ya el reto del servicio al Señor y a los demás!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por estas palabras de ánimo y reflexión.

Dios te bendiga!!